Dice la biblia que después de que Dios hizo al hombre y a la mujer, les dió una orden: sean fecundos y multiplíquense, pueblen la tierra y sométanla; gobiernen sobre los peces del mar y las aves de los cielos y sobre todo animal que serpea sobre la tierra (Gen. 1, 28). Y el hombre ha hecho bastante bien su trabajo.
Somos la especie más abundante sobre la tierra, hemos dominado sobre todos los ambientes posibles y sobre todas las especies que existen (al menos sobre las que conocemos) y hemos sometido a nuestra voluntad todos los ecosistemas, marinos, terrestres y aereos. Pero el costo está siendo demasiado alto: hemos deforestado bastas extensiones de tierra en busqueda de espacios para cultivar nuestros alimentos y para satisfacer la demanda de madera, papel, etc., hemos utilizado las corrientes de agua para verter nuestros desperdicios, y hemos llevado a muchas especies a la extinción. Todo esto se está revirtiendo en nuestra contra y estamos viendo los efectos. De acuerdo con muchos científicos, estamos viviendo desordenes climáticos que pueden llegar a ser catastróficos; los huracanes, ciclones y tifones son mucho más fuertes que hace apenas diez años; los tornados se están volviendo cada vez más frecuentes y aparecen en lugares inusuales (basta recordar el que azotó Piedras Negras Coah., apenas hace unos meses); lluve en lugares donde hace años no caía gota de agua y en aquellos donde las lluvias son frecuentes, éstas se presentan en mayores cantidades provocando inundaciones y deslaves; los inviernos son cada vez menos fríos o más prolongados y fuera de tiempo... ésto sólo por mencionar algunas situaciones que estamos viviendo.
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Las medidas de acción que se muestran en el video, son importantes, pero no son las únicas; considero que la primera y más importante es concienciarnos sobre la importancia del cuidado de nuestro ambiente, a final de cuentas es nuestra única casa, si nosotros no nos preocupamos por ella ¿quién lo hará? Además, procurar pasar este mensaje a las demás personas, de forma que pronto todos estemos trabajando por el mismo fin.
Desde mi perspectiva, el mensaje divino fue malinterpretado: someter no es destruir, sino que la interpretación correcta debió haber sido administrar porque quien administra una empresa o una casa se preocupa porque todos estén bien y que todos tengan una función y un lugar para desarrollarse, además no creo que Dios haya querido que el hombre destruyera Su creación. Ha sido la soberbia del hombre la que nos ha llevado a esta situación, casi límite, y está en manos del hombre poner el remedio. Aún estamos a tiempo... mañana puede ser demasiado tarde.
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