miércoles, 28 de mayo de 2008

El Peje y otras quimeras


El Peje, mejor conocido como Manuel Andrés López Obrador (no, no es un error de escritura, su verdadero nombre es así MALO), es un oscuro personaje que se ha metido en la política nacional en los últimos años. Después de una larga trayectoria en el tricolor (y no precisamente en la selección de futbol), dónde su futuro político no pasaba de las cámaras, decide pasarse a las filas del partido del sol azteca, donde sube escaños a velocidad luz y llega a ser Jefe del Gobierno del DF, en sucesión de don Cuauhtémoc Cárdenas, puesto que le sirve de trampolín para lograr su candidatura a la presidencia de la república, contendiendo con Calderón y Madrazo. Es de todos sabido el berrinche que el señor hizo cuando el IFE dictaminó que el ganador había sido el blanquiazul, por un márgen reducidísimo: bloqueó Reforma por más de dos meses sin que el Jefe de Gobierno en turno, la Rubia Tonta (Ebrard) hiciese nada por retirar los campamentos, a pesar de que, durante el gobierno del Peje, se hizo anticonstitucional, y por tanto, delito mayor, bloquear las calles de la ciudad bajo ninguna circunstancia (sic); se autonombró presidente legítimo, formó su gabinete (formado por otros personajes siniestros como la Poniatovska) y hasta hizo que se dividiera su partido de donde surge el llamado Frente Amplio Progesista.

A partir de ese momento, la popularidad de este singular personaje ha ido en decremento, pues en lugar de aumentar las simpatías de las personas, la mayor parte de los ciudadanos que se vieron y se ven afectados por las movilizaciones pacíficas de este señor y sus achichincles, y de quienes empleando el sentido común, se dan cuenta del riesgo que representa para la estabilidad del país (pues aunque parezca increíble, cada vez que da un comunicado, se tambalea nuestra bolsa y, por ende, las de otras partes del mundo) han optado por hacer caso omiso de sus mensajes y, en otras ocasiones, rebatir sus posturas y manifiestos.

Y es que no se puede menos con alguien tan oportunista, mentiroso y falseador. Y para ejemplo, sus comentarios respecto al Aerotren que conecta las dos terminales del aeeropuerto de la Ciudad de México. Sólo al señor se le ocurre que la inversión millonaria capricho de alguien, esté tirada e inservible, cuando el dinero empleado en esta obra, debió haberse ocupado en otras cosas. Mmm, vamos por partes: el tren ha estado operando de manera formal y normal desde su inauguración, el día que estuvo detenido fue por causas de MANTENIMIENTO PREVENTIVO, yo tuve la oportunidad de viajar por él dos días antes de dichas declaraciones y, por una amiga que tengo en las oficinas del Aerotren, supe de todo el mantenimiento que se le haría para sostener sus niveles de operación y calidad. Que hace falta dinero para otras cosas, también es cierto, pero en lo que piensa el señor, no es en la educación o en la investigación, sino en su propia campaña en su favor para sostener su pantomima de gobierno legítimo, o ¿de dónde se obtienen los recuros para pagarle a él, a su gabinete y a los paleros que lo acompañan? No hay dinero que alcance, así que sólo falta que pase con su sombrero y nos solicite "una moneda pa´l mono".

Cosa aparte es la reforma energética. Nos urge una reforma en todos los niveles. Pemex no puede estar operando en números rojos, falto de infraestructura y sin recursos para realizar nuevas exploraciones. Las reservas de petróleo con las que cuentan los pozos en activo, se agotarán en unos cinco o diez años; y la forma de administración (herencia del tricolor, por si ya se les olvidó) no puede sostener a la paraestatal. Pero claro, es mejor ver perder a Pemex en el fondo de mar, que aceptar que la petroquímica secundaria se ponga en manos de particulares que contribuyan en el desarrollo de la empresa, a la exploración de nuevos pozos y a la construcción de nuevas plataformas; al tiempo que se reestructura todo el organismo a su interior y deja de ser la caja chica del país.

Es increíble que este personaje ponga en jaque a todo el país por un capricho personal y afecte todas las estructuras sociales (como ejemplo su propio partido) sin que haya quien le ponga un alto a sus manifestaciones y ocurrencias. Como en otras ocasiones, creo que mucho depende de nosotros, de que dejemos de lado sus habladurías, mentiras y chantajes y nos pongamos a trabajar, desde nuestros propias áreas de desarrollo, por hacer de este un país, si no mejor, al menos si más confortable para todos.

Atte: El comploteador (a falta de un mejor término)

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