
Hace algunos meses se comenzaron a difundir videos tomados con celular y subidos a Youtube, donde escolares, hombres y mujeres, protagonizaban encarnizadas peleas aparentemente sin más motivo que el lucirse delante de sus compañeros. El fenómeno comenzó en los Estados Unidos y rápidamente pasó a nuestro país. En meses más recientes, también en la misma página, se mostró un video proveniente de Chile, donde se muestra a jovenes de niveles medios (secundaria - preparatoria para nosotros) agrediendo, en ocasiones violentamente, a sus profesores, sin el menor respeto por la institución y autoridad que éstos representan; ¿cuánto falta para que nuestros jóvenes reproduzcan dicho patrón? o lo que es peor ¿está ya presente en nuestras aulas?
El hecho es que la violencia, en todas sus manifestaciones, se está generalizando en muchas partes del mundo y ya no es privativo de los adultos; los adolescentes y jóvenes se están viendo inmiscuidos en verdaderas batallas campales entre sí y con los adultos que, en muchas ocasiones, se ven no sólo incapacitados para responder, sino además desprotegidos por las mismas instituciones a las que representan.
Desde mi punto de vista, difiero de lo que muchos psicólogos y pedagogos afirman respecto a que la violencia que se manifiesta en las generaciónes más jóvenes, tiene su raíz en la que se manifiesta en los medios de comunicación, específicamente en el cine, la televisión, la internet y los juegos de video. Desde mi perspectiva, la raíz es de caracter más antropológico: somos demasiados en espacios muy pequeños, las sociedades están en constante estrés, y esto provoca que todo nuestro sistema responda ante los estímulos, de formas más extremas, por un lado; por otro lado, el suplir la educación (entendida como formación, que comienza en casa; no como adquisición de conocimientos) con mayor tiempo en contacto con los medios, por la incapacidad y falta de compromiso de muchos adultos (padres y maestros) referente a la formación de los niños, adolescentes y jóvenes, ha provocado la despersonalización del hombre; ya no se ve al hombre como persona, sino como alguien, y en el peor de los casos, como algo. Esto se ve claramente en la individualización de nuestras sociedades, la misantropía oculta en muchas de las acciones de las personas, sobre todo de las ciudades; en la tendencia a la nulidad en las relaciones interpersonales frente a frente, sobrepasadas por las relaciones a través del monitor de la computadora, en el hecho de que las personas han pasado a ser objetos de consumo: me gusta, lo uso, lo desecho...
Los videos subidos a esta famosa página de internet, no es más que el resultado de lo que sucede a nuestro alrededor, desde mi perspectiva, no es el origen de la violencia social, sino una consecuencia; nos estamos acostumbrando tanto a que estos eventos sucedan a nuestro alrededor, que podemos mostrarlo al mundo como si se tratara de un logro escolar o laboral, de un éxito social.
Considero que es momento de replantearnos la función de la familia y de la escuela en relación a la formación de la persona, atendiendo a las exigencias de la sociedad actual, pero sin descuidar los valores que son esenciales para una sana convivencia social y, sobre todo, rescatar el valor de la persona por ser persona; al tiempo que las instituciones, como derechos humanos, replanteen su función para con la sociedad y verifiquen su cumplen eficazmente con su objetivo. En cuanto al estrés social, es bien poco lo que se puede hacer, si acaso fomentar la educación sexual en relación al sexo seguro (tanto por las enfermedades como para evitar los embarazos no deseados), lo que si creo verdaderamente es que, si educamos de manera eficaz a nuestros niños y jóvenes, les ahorraremos muchas desgracias futuras.
No hay comentarios:
Publicar un comentario